El arte de amar cuando el amor es líquido – Introducción

Parafraseando a Erich Fromm  nos dice que no hay una actividad o proyecto que se inicie con una cantidad tremenda de esperanzas y expectativas, y que al final falle de manera tan regular como es el amor. Estoy totalmente de acuerdo que si alguien o algunos te invitaran a un proyecto que te emociona brutalmente pero te advirtieran que hay una alta posibilidad de que terminara mal, ¿Tú te animarías a participar?

Cuando decimos que la vida es un arte, asumimos que no hay a la mano un manual para decirnos cómo vivir. No es que la dimensión académica del arte no exista, hay toda una estructura magisterial para enseñar el arte, sin embargo, estudiar no es garantía de dominar un arte. Fromm está seguro que amar también es un arte; con cierta teoría y práctica que nos negamos a aprender, ¿Por qué si fallamos tanto en el amor, dedicamos muy poca energía a aprender de este? Una pregunta franca si revisamos en nuestra moderna vida en dónde se te van las horas, no creo que salga en las primeras diez actividades: “Estoy aprendiendo a amar”.

Yo creo que no sólo no le dedicamos un tiempo a aprender, tampoco dedicamos el tiempo necesario a desaprender toda la exótica educación que nos programan respecto al “amor romántico”, me intriga que socialmente nos adiestran en el amor romántico (la falacia del siglo) y nos bombardean con “las delicias del sexo” entre relaciones de enfoque de consumo (Consumo lo que traes y lo desecho cuando acabe). Es una especie de polarización de dos extremos que nos hacen girar del amor romántico fallido al consumo de cuerpos y de la frialdad del encuentro casual a la arropada sensación de una relación “seria” de largo plazo. Ciegos buscando respuestas que están adentro, cuando Fromm habla de aprender, lo hace también pensando hacia dentro.

Zygmunt Bauman mira el proceso y reta la idea de pensar que podemos aprender algo del amor, la adquisición de destrezas funciona bien en un entorno estable, donde la repetición genera hábitos que nos preparan para el paso a la práctica; pero el amor es justamente un entorno muy variable, llegar con hábitos creados de las experiencias anteriores podría ser inclusive contraproducente. Esa visión desesperanzadora admite que el amor nos hace rehenes, la mezcla de gozo y miedo, la incertidumbre y su precariedad.

Se puede aprender a amar o no; sigue siendo la cuestión a discutir, en todo caso la pregunta a explorar podría ser ¿Qué es amar?

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Autor: isaidv

Reflexiono y escribo, algunas veces sin sentido y en otras sin rumbo.

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